10 obras trascendentales de Remedios Varo

Publicado originalmente el 19 de agosto de 2022. Actualizado el 25 de agosto de 2026 con revisión editorial, nuevas fuentes y contexto histórico.
Remedios Varo nació en España en 1908 y llegó exiliada a México en 1941, donde desarrolló buena parte de su producción madura. Durante los años cincuenta y principios de los sesenta consolidó una pintura en la que convivieron surrealismo, ciencia, alquimia, misticismo, viajes y escenas fantásticas. Entre las obras de Remedios Varo aparecen relojeros, viajeros, criaturas híbridas, mujeres en tránsito y personajes dedicados a investigar fenómenos que alteran las leyes de la vida cotidiana.
¿Qué caracteriza las obras de Remedios Varo?
Varo estuvo vinculada con el surrealismo europeo antes de llegar a México, pero durante su etapa mexicana desarrolló buena parte de las imágenes por las que hoy se reconoce su trabajo. Ciencia, misticismo, esoterismo y magia conviven en su producción, junto con aparatos ópticos, máquinas, observatorios, música, procesos alquímicos y construcciones que parecen pertenecer a otros tiempos.
El viaje y la transformación también son constantes. Sus personajes salen de habitaciones, recorren ciudades, atraviesan bosques o navegan por territorios desconocidos. El Museo de Arte Moderno resguarda 39 obras de Varo y un archivo con dibujos preparatorios, fotografías, documentos, libros y objetos personales.
Revelación o El relojero (1955)
Revelación o El relojero es un óleo sobre masonite de 1955, de 72.4 × 85.1 centímetros, que se vendió por 6.221 millones de dólares el 12 de mayo de 2025. La venta en Nueva York estableció un nuevo récord mundial de subasta para Remedios Varo. La habitación está ocupada por relojes que marcan la misma hora, aunque dentro de ellos aparece el mismo personaje vestido según épocas diferentes. Por una ventana entra una presencia que altera la rutina del relojero.
Varo explicó que el personaje representa el tiempo ordinario y que esa aparición modifica su manera de comprenderlo. Los relojes repetidos y las distintas versiones del personaje convierten una escena de trabajo en una reflexión visual sobre distintas experiencias del tiempo.

La tejedora de Verona (1956)
La tejedora de Verona fue realizada en 1956 en óleo sobre masonite y mide 86 × 105 centímetros. Su procedencia registra una adquisición directa a Remedios Varo, y la pieza formó parte de la exposición La obra de Remedios Varo presentada por el Museo de Arte Moderno en 1964. Una mujer teje una figura que adquiere cuerpo y sale por la ventana. En un comentario dirigido a su hermano Rodrigo, Varo describió a la protagonista como una tejedora que fabrica personajes que después salen volando.
El hilo funciona literalmente como materia de creación: lo tejido deja de permanecer en el telar y entra en el espacio exterior. La presencia de la pieza en la exposición de 1964 muestra además que ya había sido incorporada a la revisión museística de su trabajo realizada poco después de su muerte.

Fenómeno de ingravidez (1963)
Fenómeno de ingravidez es un óleo sobre tela de 1963, de 29½ × 19⅝ pulgadas —aproximadamente 75 × 50 centímetros—. Un científico aparece dentro de un observatorio cuyos planos han dejado de compartir una misma orientación. El suelo, los instrumentos y los cuerpos parecen responder simultáneamente a sistemas gravitacionales distintos mientras el personaje trata de mantenerse en equilibrio.
El National Museum of Women in the Arts relaciona la pintura con la relatividad y la cuarta dimensión. Varo lleva esas ideas a la composición mediante ejes incompatibles y objetos que dejan de responder a un único arriba y abajo.

Exploración de las fuentes del río Orinoco (1959)
Exploración de las fuentes del río Orinoco es un óleo sobre tela de 1959, de aproximadamente 45.7 × 40 centímetros, que perteneció a Antonio Souza y posteriormente pasó a una colección privada. Una viajera avanza por el río dentro de una embarcación que parece integrarse a su propia vestimenta. Al llegar al interior de un árbol hueco encuentra una mesa y una copa de la que brota agua, de modo que la búsqueda del origen del río desemboca en una escena fantástica.
La imagen tiene relación con la estancia de Varo en Venezuela entre 1947 y 1949. La artista trabajó allí en actividades relacionadas con ilustración científica y entomología, y la historia de la pintura se ha relacionado con una expedición en Venezuela vinculada con la búsqueda de oro.
El 19 de noviembre de 2007, la obra se vendió por 1.273 millones de dólares, frente a una estimación de 400,000 a 600,000 dólares. La cifra estableció entonces un récord de subasta para Remedios Varo; dejó de serlo con ventas posteriores, entre ellas la de Revelación o El relojero en 2025.

Ruptura (1955)
En Ruptura, de 1955, una figura cubierta por una capa abandona un edificio y desciende por una escalera. Desde las ventanas, varios rostros casi idénticos permanecen dentro y observan su salida. El contraste se construye entre el personaje que se desplaza y las figuras inmóviles que permanecen en la construcción. Hojas, papeles y caracoles ocupan los escalones mientras la protagonista avanza hacia el exterior sin volver la mirada. La pintura se concentra en una acción concreta: dejar atrás un espacio ocupado por figuras semejantes entre sí. El viaje, la partida y los personajes que abandonan ambientes cerrados reaparecen en distintas obras de la etapa mexicana de Varo.

La despedida (1958)
La despedida es un óleo sobre tela de 1958, de 34 × 24 centímetros, datos recogidos en un estudio académico que remite al catálogo de la artista. Dos personajes se alejan por corredores diferentes. Sus cuerpos toman direcciones opuestas, pero las sombras proyectadas hacia atrás se encuentran en el punto que ambos acaban de abandonar. La arquitectura acentúa la separación mediante pasillos que obligan a cada figura a seguir un camino distinto. Las sombras, en cambio, conservan el contacto que los cuerpos han perdido; un gato permanece cerca del punto donde ambas proyecciones se unen.

La creación de las aves (1957)
La creación de las aves fue realizada en 1957 en óleo sobre masonite y mide 54 × 64 centímetros. La pieza forma parte del conjunto de obras de Remedios Varo protegido como monumento artístico. En el centro aparece una criatura híbrida entre ave y figura humana frente a una mesa. Sostiene un pincel conectado a un instrumento musical colocado sobre el pecho, mientras un haz de luz entra por la ventana, atraviesa un prisma y llega hasta el dibujo. Las aves terminadas vuelan fuera de la hoja.
La escena reúne pintura, música, óptica y procedimientos cercanos a un laboratorio. Luz, sonido y dibujo intervienen al mismo tiempo en la fabricación de las aves, dentro de los cruces entre conocimientos científicos y prácticas esotéricas frecuentes en la producción de Varo.

Mujer saliendo del psicoanalista (1960)
Mujer saliendo del psicoanalista (Podría ser Juliana) es un óleo sobre tela de 1960 conservado en el Museo de Arte Moderno. Una mujer acaba de salir del consultorio y se dispone a dejar caer en un pozo la cabeza fantasmal de un hombre. En la otra mano lleva una canasta con un reloj, unos lentes, una botella, una llave y otros objetos.
El MAM identifica esos objetos como “desperdicios psicológicos” y explica que las iniciales FJA corresponden a Freud, Jung y Adler. En un comentario de la propia Varo reproducido por EL PAÍS, la artista identificó además la cabeza que la mujer arroja al pozo como la de su padre. El cuadro incorpora así el vocabulario del psicoanálisis directamente a objetos, letras y acciones. La protagonista sale del consultorio desprendiéndose de elementos que la propia Varo relacionó con ese proceso.

Papilla estelar (1958)
Papilla estelar aparece documentada como obra de 1958, óleo sobre tabla, de 90.2 × 86.9 centímetros y perteneciente a la Colección FEMSA. Una mujer permanece dentro de una torre y alimenta con una cuchara a una luna creciente encerrada en una jaula. A su lado, una máquina recoge materia estelar del exterior y la transforma en la papilla que prepara.
La escena establece una cadena visible: la materia estelar entra en el mecanismo, se transforma en alimento y termina en la boca de la luna. La mujer permanece dentro de una habitación cerrada y el pequeño cuerpo celeste ocupa otra estructura delimitada por barrotes.

El trovador (1959)
El trovador fue realizado en 1959 en óleo sobre masonite, mide 37 × 23 centímetros, perteneció a Guillermo Hurtado y después a Henry Willard Lende Jr.; además, se exhibió en México en 1964 y en el Museo de Arte Moderno en 1971. Un músico navega por un río dentro de una embarcación que combina características de instrumento, animal y vehículo. El personaje toca mientras avanza entre árboles y aves; la barca parece tener vida propia y forma parte del mismo conjunto corporal que el músico.
Fue pintada el mismo año que Exploración de las fuentes del río Orinoco. Ambas presentan desplazamientos por agua mediante vehículos imposibles, aunque en El trovador la música se incorpora directamente al cuerpo del viajero y de su embarcación.

Redacción
Cinthia Flores
Fotógrafa, Reportera y Redactora cultural en Yaconic. Licenciada en Artes Visuales (UNAM), mi columna se especializa en la estética gótica, la arquitectura alternativa y el diseño de moda dark. Con una perspectiva forjada en medios como Infobae y PÓLVORA rock, utilizo mi lente y mi pluma para analizar el significado, la historia y la materialización de las subculturas visuales. Si buscas una inmersión profunda en la cultura oscura desde una mirada crítica y documentada, este es tu espacio.











