Cabinas sexuales en CDMX: qué son, cómo funcionan y qué ocurre dentro

Publicado originalmente el 25 de marzo de 2024. Actualizado el 1 de julio de 2026 con revisión editorial, nuevas fuentes y contexto histórico.
¿Qué son las cabinas sexuales en CDMX?
Las cabinas sexuales son habitaciones privadas o semiprivadas situadas dentro de sex shops, cibercafés y comercios para adultos en la Ciudad de México. Se utilizan para ver contenido explícito, mantener encuentros consensuados o participar en prácticas de cruising, término que describe la búsqueda de contactos sexuales ocasionales en espacios públicos o comerciales.
No todas funcionan de la misma manera. Algunas son cuartos individuales con pantalla, asiento y puerta; otras forman parte de locales con pasillos, cuartos oscuros, mirillas, áreas compartidas o zonas donde varias personas pueden encontrarse.
El cuarto es oscuro y pequeño: de largo no rebasa los tres metros y de ancho apenas alcanza para que dos personas, un par de pantallas y un sillón convivan sin demasiada distancia.
Afuera hay más habitaciones. A la izquierda, a la derecha y enfrente aparecen puertas ocupadas por parejas, tríos o personas que recorren los pasillos antes de decidir dónde quedarse. Solo las paredes saben cuántas personas entraron, qué buscaban y cuánto tiempo permanecieron.
Las cabinas sexuales de CDMX permiten observar, mirar, tener privacidad o conocer personas sin recurrir a un hotel. Sin embargo, las condiciones cambian en cada establecimiento: hay diferencias en limpieza, reglas, vigilancia, precios y público.
Este recorrido muestra qué ocurre dentro de dos locales visitados en el Centro de la ciudad y reúne información actual sobre cinco cabinas y clubes de encuentro con referencias públicas.
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Primera visita: cabinas sexuales junto a Insurgentes
El primer local se encontraba junto a la Pulquería de los Insurgentes. Desde la calle parecía una sex shop común, salvo por un anuncio que dejaba clara la segunda actividad del negocio: “Cabinas. Tiempo libre”.
El procedimiento era sencillo. Había que pasar a la caja, pagar la entrada y elegir una película entre varios DVD. Durante aquella visita, el acceso costó 60 pesos por persona, pero esa cantidad no debe tomarse como precio actual.
Las portadas ofrecían producciones dirigidas a distintos públicos. Entre ellas había parodias pornográficas de personajes políticos y películas organizadas por prácticas o preferencias. Elegimos una sátira protagonizada por versiones para adultos de Donald Trump y Hillary Clinton.
Un empleado nos condujo al fondo del local. Después de cruzar una cortina aparecieron varias puertas. Había cabinas amplias, donde cabían un par de sillones y más de dos personas, y otras pequeñas, pensadas para una pareja.
La habitación asignada tenía una pantalla colocada en alto, un interruptor de luz, un espejo rectangular y sillones negros. Algunos comenzaban a perder el relleno. En el piso había manchas cuyo origen era difícil de identificar.
La película comenzó. Poco después, también nosotros.
Durante cerca de dos horas nadie tocó la puerta ni intentó entrar. Se escuchaban sonidos en otras habitaciones, pero el pasillo permanecía tranquilo. El único inconveniente constante era la película, que se detenía cada pocos minutos.
La salida fue rápida: un “gracias” en la caja y de vuelta a Insurgentes. La privacidad y la ausencia de interrupciones hacían que el lugar pareciera menos abrumador para una primera visita.
Aun así, una puerta cerrada no garantiza limpieza, atención ante una emergencia ni protocolos para evitar grabaciones sin autorización.
Segunda visita: las cabinas de avenida Juárez
La segunda parada estaba en avenida Juárez, a unos pasos del Hemiciclo. El establecimiento se encontraba en la planta baja de una plaza con bares, comercios, cafeterías y casas de cambio.
Un anuncio luminoso señalaba la entrada. Antes de cruzar, un empleado revisó las bolsas y pidió dejar las mochilas en paquetería.
Junto a la cortina había un reglamento con una frase que contrastaba con lo que ocurría más adelante: “Prohibido tener relaciones sexuales dentro de las instalaciones”.
Dentro había personas entrando y saliendo de habitaciones, música, conversaciones, trabajadoras sexuales y sonidos procedentes de las cabinas. Los pasillos eran estrechos y la iluminación escasa, por lo que al principio era difícil saber dónde terminaba una zona y comenzaba la siguiente.
Las cabinas privadas tenían dos pantallas y una superficie acolchada que funcionaba como asiento. La puerta separaba el cuarto del pasillo, pero las paredes dejaban pasar casi todo el ruido de las habitaciones contiguas.
Después de salir recorrimos el resto del local. Había sanitarios compartidos, cuartos oscuros, cabinas con mirillas y espacios para observar o ser observado. Algunas personas buscaban encuentros; otras únicamente caminaban por los pasillos.
Los baños estaban sucios durante la visita. También había personal de seguridad, aunque no era evidente qué procedimiento seguía ante una grabación, una agresión o una emergencia médica.
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¿Qué diferencia hay entre una cabina sexual y un cuarto oscuro?
Una cabina sexual es una habitación delimitada por paredes, puerta o cortina. Generalmente está pensada para una persona, una pareja o un grupo pequeño. Un cuarto oscuro es un área común con iluminación mínima donde los asistentes pueden desplazarse, observar o establecer contacto.
Algunos establecimientos incluyen ambas opciones. También pueden tener pasillos, zonas compartidas, mirillas y habitaciones comunicadas entre sí.
La investigación académica Homoerotismo en Aguascalientes. Una mirada etnográfica a un lugar de encuentro sexual, publicada en La Ventana, explica que estos espacios no solo se utilizan para tener relaciones sexuales: también producen reglas de convivencia, formas de acercamiento, rechazo y contacto entre asistentes. Aunque el estudio se realizó en Aguascalientes, permite comprender dinámicas que también aparecen en otros lugares de encuentro.
¿Qué es un glory hole y cómo funciona en una cabina?
Un glory hole es una abertura practicada en la pared o división que separa dos cabinas. Permite establecer contacto con una persona ubicada del otro lado sin que ambas compartan la misma habitación.
Algunos establecimientos incorporan estas aberturas como parte de sus instalaciones. El directorio especializado Cruising México, por ejemplo, describe las Cabinas Génova de Zona Rosa como una sex shop con habitaciones para varias personas y divisiones con glory holes.
La presencia de una abertura no elimina la necesidad de consentimiento. Nadie está obligado a participar por encontrarse dentro de la habitación. Antes de establecer contacto debe existir una señal clara de aceptación y cualquier persona puede retirarse en cualquier momento.
También conviene usar condón o barreras adecuadas según la práctica, evitar compartir juguetes sin limpiarlos y no introducir objetos que puedan causar lesiones.
¿Las mujeres o parejas heterosexuales pueden entrar a las cabinas sexuales?
Depende del establecimiento y del evento. Algunas cabinas reciben a personas adultas sin importar su género u orientación sexual; otras se anuncian específicamente como espacios para hombres gay y bisexuales.
Los clubes como Sexto Piso y Funny Love están dirigidos principalmente a hombres. Funny Love Centro es descrito como un club de cabinas y encuentros para hombres, mientras que Sexto Piso se presenta como un club exclusivo para público masculino.
En otros locales pueden entrar mujeres, parejas heterosexuales y personas trans. Durante la segunda visita de esta crónica había parejas de distinto sexo, trabajadoras sexuales trans y hombres solos.
Antes de acudir conviene consultar las reglas del día. Algunos lugares organizan actividades para públicos específicos y pueden modificar el acceso dependiendo de la fecha.
Entrar con una pareja tampoco significa aceptar intercambios, observación o contacto con otras personas. Los límites deben acordarse antes y pueden cambiar en cualquier momento.
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Cinco cabinas sexuales y clubes de encuentro en CDMX
No existe un registro oficial de “las mejores cabinas sexuales” de la ciudad. Las reseñas disponibles suelen ser anónimas y se concentran en la cantidad de asistentes, los encuentros o el ambiente, sin evaluar siempre la higiene, las salidas o el trabajo del personal.
Los siguientes lugares cuentan con referencias públicas recientes o presencia verificable. Las tarifas, horarios y reglas pueden cambiar, por lo que es necesario confirmarlos antes de acudir.
1. Cabinas Funny Love Centro
Cabinas Funny Love Centro se encuentra en Eje Central Lázaro Cárdenas 76, segundo piso, cerca de la zona comercial de Meave y del Metro San Juan de Letrán.
El establecimiento cuenta con más de 70 cabinas, cuarto oscuro, bar, venta de agua y cerveza, paquetería y algunas habitaciones con pantallas. Está dirigido principalmente a hombres mayores de edad.
Una reseña publicada en agosto de 2025, indicó un precio regular de 100 pesos con una bebida incluida. La cantidad puede cambiar durante espectáculos o actividades especiales, por lo que debe confirmarse en la entrada.
El directorio especializado Cruising México registra el local como establecimiento verificado y lo coloca entre las cabinas de la alcaldía Cuauhtémoc con más reseñas publicadas.
Dirección: Eje Central Lázaro Cárdenas 76, segundo piso, Centro Histórico.
Público principal: hombres mayores de 18 años.
Cuenta con: cabinas, cuarto oscuro, bar y paquetería.
Precio de referencia: 100 pesos en agosto de 2025; confirmar antes de entrar.
2. Sexto Piso
Sexto Piso se encuentra en Eje Central Lázaro Cárdenas 123. Más que una serie de cabinas individuales, funciona como un club de encuentro con cuartos, pasillos, bar, laberinto y actividades para hombres.
Una referencia de Chilango publicada en 2023 situaba la entrada regular en 100 pesos, aunque advertía que el costo podía aumentar durante las fiestas. Esa cantidad no debe considerarse vigente sin confirmación directa.
No es el lugar más adecuado para quien busca aislarse en una cabina y no tener contacto con otros asistentes. La circulación por áreas comunes forma parte central de la experiencia.
Dirección: Eje Central Lázaro Cárdenas 123, Centro Histórico.
Público: hombres mayores de 18 años.
Cuenta con: habitaciones, laberinto, bar y áreas comunes.
Precio: depende del evento; confirmar en sus canales antes de acudir.
3. Funny Love Zona Rosa
Funny Love también tiene una sede en Londres 112, esquina con Génova, a unos pasos del Metro Insurgentes.
La ubicación aparece tanto en las publicaciones del establecimiento como en Gay Mexico Map, directorio que la registra como una sucursal de cabinas en Zona Rosa.
Existe menos información pública sobre la cantidad de habitaciones, el precio y la distribución de esta sede que sobre el local de Eje Central. Por eso conviene verificar el horario y preguntar qué zonas incluye la entrada.
Dirección: Londres 112, colonia Juárez, Zona Rosa.
Público principal: consulta las reglas del establecimiento.
Cuenta con: cabinas y actividades para adultos.
Precio: confirmar directamente.
4. Cabinas VIP Isabel Católica
Cabinas VIP Isabel Católica se anuncia en avenida José María Izazaga 60, cerca del Metro Isabel la Católica.
La cuenta pública del establecimiento ha mostrado un paquete de 70 pesos que incluye entrada por tiempo ilimitado, una botella de agua y un condón. Al tratarse de una publicación promocional, la tarifa puede cambiar y debe comprobarse antes de pagar.
Existe poca información periodística sobre sus instalaciones. Antes de acudir conviene preguntar por la limpieza, los horarios, el tipo de público, la paquetería y las condiciones de acceso.
Dirección anunciada: avenida José María Izazaga 60, Centro Histórico.
Cuenta con: cabinas privadas y paquetes de entrada.
Precio publicado: 70 pesos en una promoción visible; confirmar vigencia.
5. Cyber Zona Rosa
Cyber Zona Rosa aparece registrado en Amberes 77, colonia Juárez. Su funcionamiento se acerca al de un cibercafé con habitaciones individuales: cada cubículo tiene puerta, asiento y cerradura.
El directorio Cruising México registra Cyber Zona Rosa como un espacio de cabinas, sex shop y cibercafé con seis reseñas de usuarios. La ficha indica que las habitaciones se rentan de manera individual y que el público es principalmente gay.
Los directorios para adultos no siempre actualizan de inmediato los cambios de nombre, horarios o administración. Conviene comprobar que el local sigue abierto antes de trasladarse.
Dirección registrada: Amberes 77, colonia Juárez.
Público principal: hombres.
Cuenta con: habitaciones individuales con puerta y cerradura.
Precio: no hay una tarifa reciente verificable; consultar al llegar.
Precios actualizados de cabinas de video en el Centro Histórico
Las referencias públicas más recientes localizadas sitúan la entrada básica entre 70 y 100 pesos, aunque el precio depende del establecimiento, la duración y los eventos.
Cabinas Funny Love Centro cobraba 100 pesos con una bebida incluida en agosto de 2025, según Time Out México. Cabinas VIP Isabel Católica ha publicado un paquete de 70 pesos con acceso, agua y condón. Sexto Piso aparecía con un precio aproximado de 100 pesos en una guía de 2023, pero puede cobrar más durante actividades especiales.
Estas cantidades funcionan únicamente como referencia. Antes de pagar conviene preguntar:
- Cuánto tiempo incluye la entrada.
- Qué habitaciones y áreas pueden utilizarse.
- Si hay cargos por eventos o cuartos específicos.
- Si la paquetería está incluida.
- Si se acepta tarjeta o únicamente efectivo.
- Si la bebida, los condones o el lubricante se cobran aparte.
El pago de la entrada no incluye servicios sexuales ni garantiza un encuentro con otra persona.
¿Cuál cabina sexual conviene para una primera visita?
Funny Love Centro puede resultar más fácil para quien busca un establecimiento conocido, con cabinas individuales, paquetería y una ubicación cercana al transporte público.
Sexto Piso tiene más áreas compartidas y está pensado para quienes quieren recorrer el lugar, asistir a un evento o interactuar con otras personas. Puede resultar más intenso para alguien que solo busca privacidad.
Cyber Zona Rosa ofrece habitaciones individuales con cerradura, pero cuenta con menos información periodística reciente. Las sedes de Funny Love Zona Rosa y Cabinas VIP Isabel Católica son accesibles desde el Metro, aunque sus condiciones deben consultarse directamente.
En todos los casos conviene identificar las salidas, preguntar las reglas y revisar el estado de los baños y la habitación antes de permanecer dentro.
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Entrar a una cabina no significa aceptar cualquier práctica
Pagar la entrada, recorrer un cuarto oscuro o ingresar a una habitación no equivale a dar consentimiento para ser tocado, fotografiado o grabado.
El consentimiento debe ser claro, voluntario y continuo. Una persona puede cambiar de opinión aunque una práctica ya haya comenzado. Alejarse, apartar una mano o pedir que alguien se detenga debe ser suficiente para terminar el contacto.
En lugares con iluminación reducida pueden utilizarse gestos para mostrar interés, pero cuando exista duda hay que preguntar. No debe bloquearse una salida, seguir a alguien después de un rechazo ni retirar un condón sin autorización.
Tampoco es válido asumir que una persona ofrece servicios sexuales por encontrarse dentro del establecimiento. Cuando existe un acuerdo económico, deben quedar claros el precio, el tiempo, las prácticas y las medidas de protección antes de comenzar.
Salud sexual dentro de las cabinas
El riesgo de adquirir una infección de transmisión sexual no depende del edificio, sino de las prácticas, el contacto con fluidos y el uso de métodos preventivos.
Conviene llevar condones propios, revisar que el empaque esté cerrado y utilizar lubricante compatible con el preservativo. El condón debe cambiarse entre personas y al pasar de una práctica a otra.
Los juguetes no deben compartirse sin lavarlos y colocar una barrera nueva. También es recomendable evitar el contacto directo con sillones o superficies que tengan fluidos visibles.
La PrEP puede reducir considerablemente el riesgo de adquirir VIH cuando se toma bajo seguimiento médico. La PEP se utiliza después de una posible exposición y debe iniciarse cuanto antes, de preferencia dentro de las primeras horas.
Trabajo sexual dentro de las cabinas
Durante la segunda visita había mujeres trans que ofrecían servicios sexuales. Una de ellas explicó por mensaje que prefería trabajar dentro de las cabinas porque un lugar fijo le parecía menos arriesgado que acudir al domicilio de una persona desconocida.
La experiencia de una trabajadora no significa que todos estos establecimientos sean seguros. La protección depende de que pueda rechazar clientes, negociar precios, establecer prácticas, utilizar condón y solicitar ayuda.
Tampoco todas las personas trans, mujeres o asistentes del lugar ofrecen servicios. La disponibilidad nunca debe suponerse.
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¿Las cabinas sexuales son legales en CDMX?
La legislación mercantil de la Ciudad de México no reconoce una categoría específica llamada “cabina sexual”. Los establecimientos suelen operar como sex shops, cibercafés, salas de video o comercios para adultos.
Su situación depende del giro declarado, el uso de suelo, las medidas de protección civil y las actividades que realmente se realizan dentro. Por eso no es correcto afirmar que todas las cabinas sean ilegales o que todas funcionen bajo las mismas reglas.
Los establecimientos deben impedir el acceso de menores de edad, mantener salidas libres, respetar la privacidad y evitar la discriminación. También pueden recibir verificaciones cuando las actividades no coincidan con las autorizadas.
Cómo leer las calificaciones y reseñas
Una puntuación alta no garantiza limpieza, consentimiento ni seguridad. Muchas reseñas se concentran en la cantidad de asistentes, la posibilidad de encontrar encuentros o el ambiente, pero no mencionan el estado de las cabinas y los sanitarios.
Antes de elegir un lugar, conviene revisar comentarios recientes que hablen de:
- Limpieza de habitaciones y baños.
- Cerraduras y puertas en funcionamiento.
- Personal disponible para atender problemas.
- Paquetería y resguardo de pertenencias.
- Prohibición de fotografías y grabaciones.
- Salidas visibles.
- Acceso a condones, agua y jabón.
Una reseña antigua puede dejar de ser útil cuando el local cambia de administración, precio, reglas o dirección.
Laberintos del placer
Las dos visitas mostraron experiencias diferentes. El primer lugar ofrecía mayor privacidad y una estancia tranquila, aunque la limpieza dejaba dudas. El segundo tenía pasillos, cuartos oscuros, mirillas, trabajadoras sexuales y una circulación constante.
En ambos, la curiosidad era parte del recorrido. También lo eran la falta de información clara sobre higiene, seguridad y actuación ante un problema.
Las cabinas sexuales forman parte de la vida nocturna y de los espacios de encuentro de la Ciudad de México. Permiten observar, socializar, trabajar o explorar prácticas que muchas personas mantienen fuera de otros lugares.
Entrar no obliga a participar. Una persona puede recorrer el establecimiento, cambiar de opinión o retirarse en cualquier momento. El encuentro solo es consensuado cuando todas las partes comprenden lo que ocurre y tienen la posibilidad real de detenerlo.
Redacción
Yair Hernández
Colaborador en Yaconic, reportero en Milenio. Columnista especializado en cultura. Lee mi trabajo para obtener un análisis cultural con el rigor periodístico de un medio nacional.







