Hector Guimard: el arquitecto del Art Nouveau que diseñó las entradas del Metro de París

Publicado originalmente el 8 de septiembre de 2020. Actualizado el 2 de agosto de 2026 con revisión editorial, nuevas fuentes y contexto histórico.
Las estructuras verdes que anuncian algunas estaciones del Metro de París parecen tallos que emergen de las banquetas. Los barandales se curvan, las lámparas recuerdan capullos y la palabra Métropolitain aparece escrita con letras que difícilmente podrían confundirse con las de otro transporte urbano. Detrás de estas formas se encuentra Hector Guimard, una de las figuras principales del Art Nouveau francés.
La misma presencia resulta reconocible en Ciudad de México. Frente al Palacio de Bellas Artes, entre el tránsito peatonal, los puestos y las fachadas del Centro Histórico, una estructura verde señala uno de los accesos del Metro. Su forma no pertenece al entorno inmediato, pero tampoco pasa inadvertida: conecta una calle mexicana con una propuesta creada para París a comienzos del siglo XX.
Aunque el nombre de Guimard suele relacionarse con el Metro parisino, su trabajo también abarcó edificios de departamentos, casas, mobiliario, rejas, vitrales y objetos para interiores. Cada elemento, desde una fachada hasta la manija de una puerta, podía formar parte de una misma composición.

¿Quién fue Hector Guimard?
Hector Guimard nació en Lyon, Francia, el 10 de marzo de 1867. Estudió en la École nationale des arts décoratifs de París y en 1885 ingresó en la École des Beaux-Arts. Durante su formación conoció los planteamientos del arquitecto y restaurador Eugène Viollet-le-Duc, quien propuso estudiar los principios estructurales de la arquitectura medieval en lugar de limitarse a copiar sus formas.
En su ensayo académico El modernismo en la arquitectura y en las artes, publicado en 2004, la historiadora María Pilar Poblador Muga explica la importancia que tuvieron las ideas de Viollet-le-Duc en la búsqueda de una arquitectura acorde con los materiales y las necesidades surgidas durante la industrialización. La autora también sitúa a Victor Horta, Hector Guimard y Antoni Gaudí entre los representantes de la corriente orgánica del modernismo europeo y del Art Nouveau.
Guimard inició su carrera dentro de una enseñanza académica todavía ligada a modelos históricos. Sus viajes y el contacto con la producción de otros arquitectos europeos modificaron gradualmente su manera de trabajar.

La influencia de Victor Horta
En 1895, durante un viaje a Bruselas, Guimard conoció la Casa Tassel de Victor Horta. El edificio proponía una relación continua entre columnas, barandales, pisos, muros y mobiliario. Las líneas curvas recorrían los interiores y vinculaban elementos que antes solían concebirse por separado.
El encuentro con la obra de Horta fue decisivo. Guimard comenzó a incorporar trazos ondulados, estructuras metálicas visibles y referencias vegetales, pero adaptó estos recursos a los materiales, los talleres y los edificios de París.
La tesis doctoral Los dibujos de arquitectura del Art Nouveau. Hector Guimard, de Amparo Almela Suz, estudia la relación entre los bocetos del arquitecto y sus construcciones. Los planos, perspectivas y dibujos técnicos permiten observar cómo Guimard concebía de manera conjunta el edificio, la decoración y los objetos destinados a cada espacio.

Las características de la obra de Hector Guimard
Las curvas son uno de los rasgos más reconocibles de su trabajo, pero su obra no puede reducirse a una acumulación de motivos florales. En sus proyectos, las formas ornamentales también cumplen funciones concretas: sostienen marquesinas, protegen escaleras, forman barandales o permiten identificar un acceso desde la calle.
Guimard combinó hierro, vidrio, cerámica, piedra y madera en fachadas e interiores. Esta integración era una característica del modernismo europeo y del Art Nouveau, corrientes que buscaron relacionar la construcción con la rejería, los vitrales, los mosaicos, la cerámica y el mobiliario, como explica María Pilar Poblador Muga.
También empleó la llamada línea en golpe de látigo: un trazo curvo que cambia rápidamente de dirección y genera una sensación de movimiento. En los accesos del Metro aparece en los soportes de las lámparas, los barandales y los letreros; en sus edificios puede encontrarse en balcones, puertas y piezas de herrería.
Otro aspecto importante fue su interés por la producción en serie. Algunas piezas podían fabricarse en talleres y combinarse según las dimensiones de cada acceso. De esta manera, Guimard creó un sistema reconocible que podía adaptarse a diferentes calles sin construir una entrada completamente distinta para cada estación.

Castel Béranger y el Art Nouveau francés
Entre 1894 y 1898, Guimard trabajó en el Castel Béranger, un edificio de departamentos situado en el número 14 de la rue Jean-de-La-Fontaine, en el distrito XVI de París. El proyecto comenzó con referencias medievales, pero cambió después del viaje del arquitecto a Bruselas.
La fachada combina piedra, ladrillo, metal y cerámica. Las ventanas, los balcones y los accesos no siguen una repetición uniforme. En los interiores, Guimard incorporó papeles tapiz, mosaicos, muebles y herrajes concebidos específicamente para el inmueble.
El Castel Béranger se convirtió en una de las primeras obras ampliamente reconocidas del Art Nouveau parisino. En 1899 recibió un premio en el concurso de fachadas de la ciudad, un reconocimiento que aumentó la notoriedad del arquitecto.
El edificio muestra que Guimard no consideraba la decoración como un añadido independiente. Las puertas, los pisos, las rejas, los barandales y los muebles pertenecían al mismo proyecto. La colección de arquitectura del Museo de Orsay conserva planos, dibujos y documentos de su estudio relacionados con el Castel Béranger y otras construcciones.

Cómo obtuvo el encargo de las entradas del Metro de París
A finales del siglo XIX, París preparaba la apertura de su red de transporte subterráneo. La Compagnie du chemin de fer métropolitain de Paris convocó en 1899 un concurso para definir la apariencia de los accesos exteriores.
Ninguna de las propuestas presentadas fue seleccionada. Después de la convocatoria, Adrien Bénard, presidente de la compañía, promovió la contratación de Guimard. El Museo de Orsay documenta el origen del encargo y conserva varios de los dibujos preparatorios del arquitecto.
Guimard desarrolló un sistema formado por módulos de hierro fundido que podían repetirse, ajustarse y ensamblarse con relativa rapidez. Había accesos sencillos delimitados por barandales y postes con lámparas, así como estructuras protegidas por marquesinas de vidrio. Algunos pabellones mayores incluían espacios cubiertos, aunque muchos fueron retirados posteriormente.
Las piezas se pintaron en tonos verdes que acentuaban su semejanza con tallos y plantas. Sobre los accesos, los letreros con la palabra Métropolitain utilizaban caracteres creados para el conjunto. Aquella escritura terminó por convertirse en una de las imágenes más reconocibles de París.
Los accesos reunían dos intereses que atravesaron la producción de Guimard: la observación de las formas naturales y el aprovechamiento de procesos industriales. La fundición permitía repetir piezas, mientras que sus curvas y remates evitaban que parecieran componentes puramente mecánicos.

Las obras más importantes de Hector Guimard
Además del Castel Béranger y los accesos del Metro, Guimard realizó proyectos residenciales, religiosos y culturales. Entre ellos se encuentra la Villa Jassédé, construida entre 1893 y 1894 en la actual avenue Mozart de París.
Entre 1899 y 1900 levantó el Castel Henriette en Sèvres. La vivienda fue demolida en 1969, por lo que actualmente se conoce principalmente mediante planos y fotografías. Su estructura irregular, sus cubiertas y sus elementos metálicos mostraban la libertad con la que Guimard combinaba construcción y ornamento.
La sala de conciertos Humbert de Romans, terminada en 1901, tuvo una existencia breve y fue demolida pocos años después. Las imágenes conservadas del edificio permiten apreciar la amplitud de su trabajo más allá de las viviendas particulares.
Entre 1909 y 1912 construyó el Hôtel Guimard, la casa donde vivió con su esposa, la pintora estadounidense Adeline Oppenheim. El arquitecto se ocupó de la construcción y de numerosos componentes interiores, incluidos muebles, textiles y accesorios.
En 1913 concluyó la sinagoga de la rue Pavée, en el barrio parisino de Le Marais. Su fachada estrecha y vertical responde a las dimensiones reducidas del terreno. El Museo de Orsay conserva dibujos de la sinagoga, además de otros documentos procedentes del estudio del arquitecto.

¿Por qué hay un acceso Guimard en el Metro Bellas Artes?
El acceso Guimard de la estación Bellas Artes se encuentra frente al Palacio de Bellas Artes, en la entrada de la Línea 2 del Metro de Ciudad de México.
Fue instalado en 1998 como parte de un intercambio entre los sistemas de transporte de París y Ciudad de México. En correspondencia, el Sistema de Transporte Colectivo entregó a París la obra huichola de Santos de la Torre Santiago, instalada en el acceso a la estación Palais Royal–Musée du Louvre que conduce al Carrousel du Louvre. La RATP documenta el intercambio, el año y la ubicación de ambas piezas.
El Sistema de Transporte Colectivo utiliza oficialmente el nombre “acceso Guimard” para referirse a la estructura. Sus postes, lámparas, barandales y letrero recuperan las formas que hicieron reconocibles las entradas parisinas.
En el Centro Histórico, el hierro verde sobresale entre el mármol del Palacio de Bellas Artes, las fachadas de distintas épocas y el movimiento constante de la avenida Hidalgo. La pieza no necesita estar en París para cumplir una de las funciones que Guimard buscaba en sus accesos: señalar de inmediato la entrada al transporte y modificar la experiencia visual de la calle.

El olvido y la recuperación de su legado
La popularidad del Art Nouveau disminuyó durante las primeras décadas del siglo XX. Numerosos edificios y accesos creados por Guimard fueron demolidos, modificados o retirados conforme cambiaron los gustos y crecieron las necesidades del transporte parisino.
En 1938, Guimard y Adeline Oppenheim emigraron a Nueva York ante el crecimiento del antisemitismo en Europa y el riesgo que ella enfrentaba por pertenecer a una familia judía estadounidense. Guimard murió en esa ciudad el 20 de mayo de 1942. El Cooper Hewitt Smithsonian Design Museum confirma el año del traslado y el origen familiar de Adeline.
Durante varias décadas, una parte considerable de su producción recibió poca atención. En 1968, los estudiantes de arquitectura Alain Blondel e Yves Plantin encontraron documentos procedentes de su despacho en una construcción del dominio de Saint-Cloud. Más de dos mil piezas de ese conjunto ingresaron en 1995 al Museo de Orsay, entre ellas planos, alzados, impresiones, dibujos, calcos y bocetos de ejecución.
Estos materiales permitieron estudiar con mayor precisión edificios desaparecidos, muebles, interiores y proyectos urbanos. También mostraron que su producción era mucho más amplia que las famosas entradas del Metro.
El acceso de Bellas Artes mantiene esa historia dentro de la vida cotidiana de Ciudad de México. Cada vez que una persona cruza bajo sus letras curvas para entrar al Metro, una propuesta creada para el París de 1900 vuelve a cumplir su función: hacer visible el transporte público y convertir su acceso en una parte reconocible de la calle.
Redacción
Cinthia Flores
Fotógrafa, Reportera y Redactora cultural en Yaconic. Licenciada en Artes Visuales (UNAM), mi columna se especializa en la estética gótica, la arquitectura alternativa y el diseño de moda dark. Con una perspectiva forjada en medios como Infobae y PÓLVORA rock, utilizo mi lente y mi pluma para analizar el significado, la historia y la materialización de las subculturas visuales. Si buscas una inmersión profunda en la cultura oscura desde una mirada crítica y documentada, este es tu espacio.











