A menudo, y al igual que muchos rubros del arte, la historia del cómic y la ilustración se ha contado desde una perspectiva predominantemente masculina. Esto ha dejado en un segundo plano las contribuciones de las mujeres que, con su talento y creatividad, abrieron camino para nuevas generaciones en un mundo dominado por hombres. De ahí la importancia de hablar sobre Rose O’Neill, cuyo espíritu innovador y su compromiso con la equidad de género, es un ejemplo a seguir para las nuevas generaciones de artistas.
Nacida en Wilkes-Barre, Pensilvania en 1874, Rose O’Neill fue una figura multifacética y adelantada a su tiempo. Aprendió a dibujar de forma autodidacta, alcanzó el éxito a temprana edad y amasó una enorme fortuna con la creación de las famosas muñecas Kewpie. Su historia resulta adelantada para su época por la incursión en la historieta y por ser la primera mujer en publicar un cómic en Estados Unidos.
Rose O’Neill se crio en un hogar artístico donde su padre fomentó todo el tiempo su creatividad. Su talento se manifestó desde temprana edad, ganando un premio de dibujo a los trece años. A pesar del escepticismo inicial de los editores, O’Neill demostró su habilidad y continuó perfeccionando su arte. De tal modo que logró publicar ilustraciones en varios periódicos de la región. A los diecinueve años, se mudó a Nueva York, lugar que vio crecer su carrera y talento.

En Nueva York, Rose O’Neill rápidamente se abrió camino en el mundo editorial. Su obra apareció en prestigiosas revistas como Truth, Life y Harper’s Bazaar. En 1896, publicó «Llama una antigua suscriptora» en Truth, convirtiéndose en la primera mujer en crear una tira cómica publicada en Estados Unidos. Su talento y originalidad la llevaron a unirse al equipo de Puck, donde fue la única mujer entre 1897 y 1903.
La vida personal de Rose O’Neill estuvo marcada por dos matrimonios y divorcios. Su primer matrimonio con Gray Latham terminó en 1901, y en 1902 se casó con Harry Leon Wilson, editor de Puck. Su relación con Wilson también fue tumultuosa y culminó en divorcio en 1907. A pesar de los desafíos personales, Rose O’Neill continuó enfocada en su carrera artística y sin miramientos a sus fracasos amorosos por su corriente feminista.
En 1909, Rose O’Neill creó su obra más famosa: los Kewpies. Estas adorables criaturas de apariencia infantil con alas y un característico peinado con moño se convirtieron en un fenómeno cultural. La popularidad de los Kewpies generó una gran demanda de muñecas, que Rose O’Neill comenzó a producir en Alemania, lo que la convirtió en una prominente millonaria. Además de los Kewpies, Rose continuó su carrera en la ilustración, trabajando para marcas como Jell-O, Kellogg’s y Eastman Kodak

Legado de Rose O’Neill
No hay que perder de foco el hecho de que Rose O’Neill también fue una ferviente defensora del sufragio femenino y que su gráfica fue un gran impulso para el movimiento. A partir de 1915, participó activamente, marchando en desfiles, pronunciando discursos e ilustrando carteles. Su contribución fue parte del impulso que llevó a la aprobación de la Decimonovena Enmienda en 1920, que otorgó el derecho al voto a las mujeres en Estados Unidos.
Aunque su fama se consolidó con los Kewpies, Rose O’Neill aspiraba a ser reconocida como una artista plástica. Estudió en Europa y creó una serie de dibujos surrealistas y oscuros que fueron exhibidos en galerías y museos. Rose O’Neill también hizo historia al convertirse en la única mujer becaria de la Sociedad de Ilustradores de Nueva York. Sin duda, una pionera en distintos rubros que marcó época.
Sus Kewpies inspiraron la creación de los Sonny Angels, unas populares figuras coleccionables que comparten la estética adorable y traviesa de sus creaciones originales. La esencia de alegría y autodescubrimiento de los muñecos de O’Neil fue lo que Toru Soeya buscó capturar al diseñar los Sonny Angels. Inspirado en el diseño atemporal de las Kewpie, Soeya quiso crear figuras que irradiaran esa misma esencia lúdica y expresiva, pero con un toque más actual y versátil.

Así, los Sonny Angels adoptaron la estructura de cuerpo pequeño y simpático de las Kewpie, pero se diferenciaron por la amplia variedad de temas en sus diseños, que van desde la naturaleza hasta la fantasía. El hecho de que los Sonny Angels sean una reinterpretación moderna de las Kewpie es un claro ejemplo de cómo las tendencias del pasado pueden influir en las creaciones contemporáneas.
Gracias a la combinación de la estética vintage con detalles innovadores, estos pequeños ángeles se han convertido en un objeto de deseo entre coleccionistas de todas las edades, perpetuando así el legado de encanto y diversión iniciado por Rose O’Neill. Quien además legó su papel como pionera del cómic y defensora del feminismo convirtiéndose en una figura relevante y admirada en la historia del arte y la cultura popular.

Stephanye Reyes
Periodista en deformación. Humana por imposición, bruja por elección. Ojos defectuosos pero talentosos. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig:bruja_amapola