En el siempre sorprendente universo de la alta costura, pocos eventos generan tanta expectación como el debut de un nuevo director creativo. Y el debut del belga Glenn Martens en Maison Margiela, no defraudó al presentar su primera colección Artisanal 2025. Este esperado desfile, que tuvo lugar el 9 de julio de 2025 en París, marcó el regreso de la casa a la alta costura y consolidó la visión de Martens como un enfoque audaz y refinado, donde la moda dejó de ser simplemente indumentaria para convertirse en una forma de arte performativo, elevando el listón de la creatividad.
Desde los primeros minutos del show, el debut de Glenn Martens en Maison Margiela se transformó en un escenario cargado de tensión y teatralidad. Las modelos, muchas con los rostros cubiertos, avanzaban lentamente como si emergieran de un mundo posapocalíptico o de los rincones más profundos del tiempo. El dramatismo escénico fue absoluto: luces tenues que jugaban con las sombras, siluetas misteriosas que desafiaban la percepción y una banda sonora inquietante que envolvía al espectador en un trance sensorial, haciendo de cada salida una declaración artística.
Las siluetas voluminosas, un sello distintivo de Martens, dominaron la propuesta de la colección. Capas superpuestas de materiales poco convencionales como plásticos que parecían sellar el cuerpo, tejidos metalizados con reflejos etéreos y organzas reconstruidas, moldeaban el cuerpo como si se tratara de esculturas móviles. Cada look del trabajo de Glenn Martens en Maison Margiela era una narrativa visual, una profunda reflexión sobre la identidad, la máscara y la transformación. La paleta cromática navegó desde los grises industriales hasta los rojizos profundos, añadiendo un dramatismo palpable y una profundidad emocional que resonaba con la atmósfera.
Vanessa Beecroft: performance y «pinturas vivientes» que impactaron la industria de la moda

Hubo claras referencias góticas, con estructuras que desafiaban la simetría tradicional, y un manejo del espacio que convertía cada prenda en una arquitectura portátil. Uno de los elementos más impactantes fue la capacidad del diseñador para encontrar belleza en la deconstrucción. Las prendas parecían estar en proceso de cambio, de reconstrucción, como si Martens estuviera revelando las capas internas del alma humana. Fue una experiencia multisensorial, donde moda, arte y emoción se fusionaron en un todo irrepetible, consolidando este debut como el «wow moment» de la temporada.
Con este impactante debut, Glenn Martens no solo honra el legado disruptivo de Maison Margiela, sino que lo reinventa con una poesía visual y una perspectiva contemporánea. El desfile no solo mostró prendas, sino que invitó a la audiencia a una inmersión en un universo conceptual donde la moda es un vehículo para la expresión artística y la experimentación. La capacidad de Martens para fusionar lo rudo con lo etéreo y lo familiar con lo desconocido promete una nueva y emocionante era para la casa, manteniendo su esencia vanguardista y su capacidad de desafiar las convenciones del diseño.
Rick Owens: Un ícono del brutalismo gótico en la alta costura

Stephanye Reyes
Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola




