Pablo Picasso es uno de los grandes pintores de todos los tiempos, sin embargo su vida personal es también una de las más polémicas. Ya que el cubista compartió su vida con siete mujeres. Entre las cuales destacó su romance con Dora Maar siendo uno de los más intensos y turbulentos en la vida del famoso artista.
Su encuentro en 1935 marcó el inicio de una relación apasionada que duraría casi una década, dejando secuelas imborrables que quedaron plasmadas en el arte y la vida de ambos. Dora Maar, una talentosa fotógrafa surrealista, conoció a Picasso en el café parisino Les Deux Magots cuando él estaba casado con Olga Kocklova. Su belleza enigmática y su intelecto inmediatamente cautivaron al artista, quien encontró en ella una musa y compañera intelectual. La relación pronto se intensificó, llevándolos a un tórrido romance.
Ambos artistas parecía que se complementaban, pues Maar colaboró varias veces en su obra. Uno de los proyectos más importantes y que hoy son invaluables para el arte. Fue que documentó el proceso de creación de una de las pinturas más emblemáticas de Picasso, el Guernica. Dora Maar capturó fotografías que revelan la evolución de la obra. Su influencia se extendió a otras creaciones de Picasso, como «La mujer que llora», donde el rostro de Maar se convirtió en un símbolo del dolor y la angustia.
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La violencia y el abuso psicológico que marcó a Dora Maar
Desafortunadamente la relación entre Picasso y Maar estuvo marcada por la intensidad, los conflictos, celos e incluso violencia, según testimonios de sus amigos. El pintor, conocido por su carácter dominante, a menudo ejercía un control sobre Dora, quien luchaba por mantener su propia identidad como artista. Los celos, las discusiones y las infidelidades fueron constantes en su relación. Su romance comenzó a deteriorarse y muy pronto Pablo conoció a Françoise Gilot. Una joven artista que se convertiría en su nueva musa.
Dora Maar quedó devastada por la ruptura, pues sufrió una profunda crisis emocional que la llevó a buscar tratamiento psiquiátrico. De acuerdo a testigos, como familiares y gente del círculo de la pareja, se supo que el cubista llegó a considerar a su pareja «excesivamente desequilibrada y testaruda».
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La fotógrafa también recibió tratamiento de psicoanálisis por Jacques Lacan y posteriormente, ingresó en el hospital de Sainte-Anne. Le aplicaron electrochoques y Paul Éluard, el mejor amigo de Dora pidió a Picasso que la sacara de allí. Éluard llegó a acusar al famoso pintor de hacerla sufrir demasiado.
Según un artículo del medio El Comercio, Dora Maar fue maltratada, tanto psicológicamente como físicamente por Picasso. Por ejemplo, un día Dora no quería enseñar unos dibujos que había realizado de su órgano sexual y Picasso le obligó a mostrarlos. Además, varios testigos afirman haber presenciado las palizas que le daba a la artista. De hecho, un chofer relata cómo el pintor subió un día a Maar al coche, inconsciente tras una pelea.
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El legado artístico de la fotógrafa
A pesar de la sombra de Picasso, Dora Maar fue una artista talentosa por derecho propio. Su obra fotográfica, que abarca desde retratos, collages y fotomontajes surrealistas, revela una mirada única y una sensibilidad artística excepcional. Sin embargo, su carrera quedó eclipsada por su relación con el famoso pintor.
En vida no se le dio el reconocimiento que merecía y su legado fue redescubierto y valorado en las últimas décadas. La pintora tuvo un final sumamente trágico pues con el tiempo fue perdiendo la razón hasta el día de su muerte.

Vic Vertigo
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